BREVE Y PRECISO.
DOMINGO FÉLIX TORRES.
México, en medio de un mar de populismo.
México, por su historia propia como nación, pero también por las condiciones que el mundo impone con su globalismo, y por su inmutable posición geográfica, se encontró de pronto en medio de una tormenta perfecta, la tormenta del populismo.
Los partidos políticos, los analistas, los grandes empresarios, las organizaciones civiles, deberían ya tratar de explicarse la gravedad de lo que nos está pasando como país, como nación, para encontrar la salida de este mar calamitoso llamado populismo.
Nuestra tormenta es agitada por dos corrientes, igual de fuertes e igual de destructivas. La de la izquierda, que reparte migajas, y la de la derecha, que reparte ambiciones.
Dos corrientes nefastas. La primera, de la cual pensamos que estábamos vacunados, corriente que supuestamente había terminado con Echeverría y López Portillo, la del social nacionalismo, retomada desde el trópico húmedo de Tabasco. Y la segunda, la del imperialismo de derecha, impulsada desde la Casa Blanca y su presidente actual.
Salir de esta pesadilla política no es fácil, en un mundo que desea las salidas fáciles y rápidas, simplistas. En un mundo donde nadie le apuesta a la calma y a la prudencia, no es fácil.
Nuestra verdadera solución es lo que necesita: serenidad y prudencia.
Ante los populismos, corrientes de izquierda y derecha, ante la vorágine de las redes sociales, de la prisa y la inmediatez de la modernidad, serenidad y prudencia. Eso es lo que necesitamos.
¡Saludos, jóvenes!