Desde El Fuerte Sinaloa, enero 23, 2026

El origen del reloj de pulsera.-

El reloj de pulsera no nació como un accesorio, nació por necesidad.-

 

Durante siglos, los hombres usaron relojes de bolsillo. Eran precisos, pero poco prácticos en situaciones donde las manos debían estar libres. A finales del siglo XIX, algunos militares y aviadores comenzaron a atar sus relojes al brazo para poder consultar la hora sin detenerse.
El cambio decisivo llegó a comienzos del siglo XX. En 1904, el aviador brasileño Alberto Santos-Dumont pidió a Louis Cartier un reloj que pudiera leer mientras pilotaba. Cartier diseñó un reloj con correa de cuero que se ajustaba a la muñeca. Había nacido el reloj de pulsera moderno.
La Primera Guerra Mundial terminó de consolidarlo. En el frente, sacar un reloj del bolsillo era lento y peligroso. Los soldados necesitaban coordinar ataques y movimientos con precisión, y el reloj en la muñeca resultó mucho más eficiente. Tras la guerra, su uso se extendió rápidamente entre la población civil.
Durante años, el reloj de pulsera fue visto como un objeto utilitario, no como símbolo de elegancia. Eso cambió cuando las marcas comenzaron a perfeccionarlo y a asociarlo con estatus y precisión.
Así, lo que empezó como una solución práctica en la guerra y la aviación terminó convirtiéndose en uno de los objetos más usados del mundo.