BREVE Y PRECISO
DOMINGO FÉLIX TORRES
La incapacidad de acción y reacción de los empresarios sinaloenses ante la crisis.
Recién publicaron cámaras y asociaciones empresariales de Culiacán un comunicado de dos cuartillas. En él, productores, industriales, comerciantes y prestadores de servicios —con excepción de CANACO Culiacán— solicitan al gobierno acciones y condiciones para atender la grave crisis de inseguridad que vivimos en Sinaloa, particularmente en Culiacán.
Es positivo que se manifiesten y exijan. Pero como culichi pregunto, ¿acaso parte del problema no ha sido también consecuencia de nuestra propia acción u omisión como ciudadanos y empresarios? ¿Todo es culpa del gobierno? ¿Somos, sin excepción, buenos y ajenos al problema?
La delincuencia que nos afecta y el gobierno que no resuelve no surgieron de otro mundo. Son reflejo de nuestra propia sociedad. Pensar lo contrario es evadir responsabilidades.
Este comunicado recuerda lo que decía Don Carlos Kasuga Osaka, empresario de Productos Yakult, sobre la costumbre mexicana de hacer pliegos petitorios hacia la autoridad, pero no hacia nosotros mismos. Exigimos mucho, pero nos comprometemos poco.
Kasuga lo plantea con claridad, a cada pliego de exigencias debe acompañarle un pliego de compromisos. Y ahí está la gran ausencia en este momento crítico de Culiacán.
Entonces la pregunta es inevitable, ¿a qué estamos dispuestos los culichis? ¿Qué conductas vamos a cambiar? ¿Qué acciones nuevas asumirán los empresarios, grandes, medianos y pequeños, que no se hayan intentado antes?
No basta con exigir seguridad si no revisamos nuestras propias prácticas, tolerancias y omisiones.
Es momento de compromisos reales, no de discursos. Es momento de dar, más que de pedir.
¡Saludos, jóvenes!