Hoy nuestra tribu Indigena viste de luto, pero no de silencio, nuestra sangre eleva su voz para llegar a las estrellas, al Dios de vida para dar gracias por este gran guerrero . Despedimos a un verdadero Saila, uno de esos guerreros que no nacen todos los días, que nacen cada 100 años, el hombre que sufrió y se alegro, el que camino por la defensa de nuestra madre tierra, nuestros ríos y nuestra cultura. “Su voz no se apaga, solo cambia de lugar. Ahora su sabiduría nos guiará desde la fuerza del viento y el murmullo de nuestros ancestros. Gracias, guerrero, por tus enseñanza, No te lloramos con derrota, te despedimos con orgullo. Fuiste el escudo de nuestra gente y la luz en momentos oscuros. Tu lucha tiene que vivir en cada uno de nosotros, el venado, el álamo, la huitlacoche, los tenabaris, las sonajas, el ruido del arpa y la gueja, ese canto elevado hasta las estrellas, hasta el infinito, el río cantan triste su melodía del adiós para nuestro saila, guerrero sabio ..!
Aurelia Laurean Lachica
