BREVE Y PRECISO
DOMINGO FÉLIX TORRES
De Badiraguato a Nueva York, no la creyeron.
Engolosinados con el presupuesto y sus dividendos, no voltearon a ver el diluvio, la avalancha, el tsunami que se les venía encima.
Cuando vieron la ola gigante, empezaron a balbucear: que no hay pruebas, que la soberanía, que el fuero, que los tratados de extradición, que Pepe el Toro es inocente.
Puras incoherencias.
Después, cuando el alud de lodo los alcanzó, cambiaron el discurso. Entonces dijeron que sí, que podía haber algunos malos, pero que eran unos cuantos; que no manchaban al gobierno, que no manchaban al partido, que el movimiento seguía limpio, limpio como la lengua de un perro.
Pero la realidad ya los alcanzó.
Después de las primeras detenciones, en Morena están desconcertados. No hallan qué hacer. Y es que ellos lo sabían. Además, fueron avisados mil veces. No de ayer, no del mes pasado. Desde que Trump volvió a la presidencia se les advirtió que venían más acciones.
No hicieron caso.
Siguieron en la misma rebatiña rapaz. Tal vez no pudieron desprenderse de sus complicidades. Tal vez romper con el poder oscuro significaba arrancarse el corazón.
Ante la imposibilidad de romper, optaron por administrar el mazazo.
Pero ya no pueden negar nada.
Los hechos hablan solos. Y los hechos dicen que sí, que sí, que sí son todo aquello que muchos imaginaron.
Y quizá más.
¡Saludos, jóvenes!