Desde El Fuerte Sinaloa, mayo 30, 2026

El PAN perdió el rumbo hace muchos años

BREVE Y PRECISO
DOMINGO TORRES FÉLIX

El PAN perdió el rumbo hace muchos años

Quizá desde los tiempos de Vicente Fox en la Presidencia y Manuel Espino al frente del partido. Cuando llegó al poder en el año 2000, muchos panistas pensaron que habían llegado para quedarse; que de allí pa’l real todo sería coser y cantar.

Creyeron que bastaba con gobernar bien para conservar la confianza ciudadana y mantener el poder.

Con esa idea, el PAN dejó de hacer política. Descuidó al partido, abandonó las calles, las plazas y los espacios donde se construye el contacto con la gente. Se concentró en administrar gobiernos y dejó la disputa política en manos de sus adversarios. El resultado fue evidente: apenas doce años después perdió la Presidencia de la República.

El regreso del PRI al poder fue un golpe del que el PAN nunca logró recuperarse plenamente. Perdió discurso, liderazgo y capacidad de movilización. Más tarde llegó Morena y terminó por desplazarlo como principal fuerza de oposición en amplias regiones del país.

Sin embargo, el caso Chihuahua y la controversia que rodea a la gobernadora Maru Campos han provocado una reacción que hacía tiempo no se veía dentro de Acción Nacional. Por primera vez en años, el PAN parece asumir una posición más combativa frente al poder federal y vuelve a colocarse en el centro de la discusión pública.

Pero un solo episodio no será suficiente para rescatar al partido.

Si quiere volver a ser competitivo deberá abandonar la comodidad burocrática, escuchar a la ciudadanía, abrir espacios a nuevos liderazgos y recuperar la cercanía con la gente.

La política no se hace únicamente desde las oficinas ni desde los cargos públicos.

El despertar parece haber comenzado.

Falta saber si será un verdadero renacimiento o solamente una reacción momentánea.

Porque para volver a ser una alternativa real de gobierno, el PAN necesita mucho más que indignación; necesita trabajo político, liderazgo y voluntad para reencontrarse con los ciudadanos.

¡Saludos, jóvenes!