BREVE Y PRECISO
DOMINGO FÉLIX TORRES
¿Por qué no hay caras nuevas en la política?
Cuando surgen circunstancias distintas, situaciones muy diferentes e inclusive alarmantes, cuando a pesar de eso no aparecen líderes distintos, voces emergentes, tenemos un problema como sociedad, como democracia.
Es decir, si la sociedad no es capaz de asombrarse ante sus propias crisis, ante su propia tragedia ¿Quién entonces se está preocupando por resolverlas?
Los grupos humanos ante las desgracias reaccionan, y nadie podrá decir que en México y en Sinaloa, no atravesamos una situación grave, de calamidad, nadie podrá negar tal cosa.
En un México lógico, en un estado, nación con instituciones, democrático, republicano, con una sociedad con valores, ante momentos nunca antes vistos en la política nacional, lo natural es que aparecieran nuevos líderes, nuevas caras, visiones disruptivas, propuestas contra cíclicas, enérgicas, vibrantes.
Pero no, pareciera que no ocurre tal cosa.
En los partidos políticos, salvó una o dos excepciones, podemos ver las caras de siempre y las versiones de toda la vida.
Si volteamos a la sociedad, algo ocurre algo limita a las personas.
La sociedad está impasible… inmóvil aún.
Ante esto, los grupos sociales se siguen moviendo por estratos, por estamentos.
Así, vemos a los mismos titiriteros maniobrando a sus mismos muñecos, con sus mismas representaciones; todos ellos parte del gran problema actual, pero todos ellos intentando también salvarse del naufragio nacional, con soluciones a conveniencia.
Pero no podemos intentar cambiar las cosas con las mismas personas ni con las mismas acciones y propuestas de siempre.
Estamos en un momento crucial como nación, necesitamos hacer cosas nuevas, reinventarnos.
O resurgimos o nos hundimos.
Así de claro: A grandes males, grandes remedios.
Es momento de romper no solo la inercia de la inmovilidad, sino la más triste, la de la mediocridad. Es el momento de no repetir decepciones pasadas, de romper el techo de cristal que nos han y nos hemos impuesto como ciudadano.
¡Saludos, jóvenes!