Desde El Fuerte Sinaloa, julio 22, 2026

Lograron reimplantarle ambos brazos con éxito

En enero de 1992, el joven de 18 años John Thompson protagonizó una de las historias de supervivencia más asombrosas de la historia médica de Estados Unidos. Mientras trabajaba solo en la granja de su familia en Dakota del Norte, sufrió un terrible accidente mecánico que le arrancó ambos brazos por completo.
John se encontraba alimentando a los animales y cargando cebada en una máquina. Al resbalar sobre el hielo, su camisa se enganchó en el eje de toma de fuerza giratorio de un tractor. La fuerza de la maquinaria fue tan brutal que le amputó ambos brazos justo debajo de los hombros y lo dejó inconsciente.
Al despertar, John se dio cuenta de la gravedad de sus heridas y de que estaba perdiendo mucha sangre. Como no había nadie cerca, reaccionó con una templanza sobrehumana:
Caminó unos 90 metros de regreso hasta la casa principal.
Abrió el picaporte de la puerta usando su boca.
Tomó un lápiz con los dientes para poder marcar el número de emergencias en un teléfono de botones.
Se sentó en la bañera mientras esperaba a la ambulancia, con el único fin de evitar manchar las alfombras de su madre con sangre.
Cuando los paramédicos llegaron, John seguía consciente a pesar de haber perdido casi toda su sangre. Fue trasladado de urgencia en helicóptero a un hospital especializado en Minnesota. Sus brazos fueron recuperados de la granja y empacados en hielo.
Tras una compleja e histórica cirugía que duró muchas horas, los médicos lograron reimplantarle ambos brazos con éxito. Aunque pasó varias semanas en coma y requirió más de 30 cirugías posteriores, logró sobrevivir. Con los años y una intensa rehabilitación, recuperó gran parte de la movilidad, lo que le permitió volver a realizar actividades cotidianas e incluso manejar herramientas.