El expresidente Andrés Manuel López Obrador acusó directamente al Departamento de Justicia y a agencias de Estados Unidos de fabricar el caso contra el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y el senador Enrique Inzunza Cázarez.
La acusación viene en su nuevo libro “Pueblo” (Planeta, 2026), que salió ayer.
Ahí revela que el 29 de abril de 2026 se enteró de que la Fiscalía Federal del Distrito Sur de Nueva York acusó a 10 mexicanos – Rocha, Inzunza y otros 8 funcionarios y exfuncionarios de Sinaloa – de conspirar con el Cártel de Sinaloa para meter droga a EU a cambio de sobornos y protección política.
Para AMLO, todo es un montaje. Así lo escribe textual:
“Nuestros vecinos han aplicado el modus operandi de casi siempre: el uso de testigos protegidos, el manejo de publicidad, las filtraciones, calumnias, los guiones a modo que entregan sus abogados a los acusados, la fabricación de expedientes con pruebas hechizas, premio o castigo y muchos otros viejos trucos”.
Dice que 5 meses después, desde que entregó el libro el 1 de septiembre, no ha pasado nada nuevo porque no hay pruebas, solo un “sucio proceder”.
Y va más allá: asegura que el caso tiene fines “político-electorales” de EU, para culpar a México de su crisis de fentanilo y migración, y para hacer campaña de miedo.
En el libro también respalda a la presidenta Claudia Sheinbaum y califica de “acertada y categórica” su respuesta de que si hay pruebas se actúa, pero si es propaganda, se denunciará “el chantaje, la represalia y la intromisión” de Washington.
Rocha Moya sigue con licencia y el caso en Nueva York sigue abierto. El Departamento de Justicia aclara que son solo acusaciones y que deben probarse en juicio.