La titular de Semarnat reconoció en su comparecencia en Diputados que la técnica es inviable por el estrés hídrico y la falta de regulación – El choque con el ala pro-fracking de Morena
CIUDAD DE MÉXICO.- En plena discusión sobre si México debe abrirle la puerta al fracking para sacar gas, la secretaria de Medio Ambiente, Alicia Bárcena Ibarra, puso un alto contundente en la Cámara de Diputados:
“No hay condiciones para llevar a cabo fracking en México”.
Lo dijo durante su comparecencia ante las comisiones unidas de Medio Ambiente y Cambio Climático, en la glosa del Segundo Informe de Gobierno.
Bárcena no se anduvo con rodeos. Explicó que Semarnat ve el tema “con preocupación” y que antes de pensar en nuevas técnicas extractivas, el país tiene que poner en orden lo que ya existe:
– Primero regularizar y remediar las minas que hoy operan sin control.
– Proteger el agua. Recordó que el norte del país – justo donde se quiere hacer fracking – es donde hay mayor estrés hídrico y que la nueva Ley General de Aguas le da prioridad absoluta al consumo humano.
La declaración cae como balde de agua fría para el bloque de Morena que, encabezado por Ricardo Monreal y Kenia López Rabadán, celebraba que el gobierno de Claudia Sheinbaum iniciara estudios en el norte del país para evaluar la viabilidad del fracking como ruta a la soberanía energética.
De hecho, la contradicción es total. Mientras la Presidencia creó un Comité Científico para estudiar si es viable, y Monreal calificó de “ideologización” prohibir el fracking, Bárcena refrendó la línea original de la 4T:
No al fracking como fórmula extractiva
La postura de Semarnat coincide con lo que exigen más de 40 organizaciones de la Alianza Mexicana Contra el Fracking, que denuncian que la promesa de campaña de Sheinbaum – paso 87: “No se va a permitir la explotación de hidrocarburos a partir del fracking” – nunca se convirtió en ley y que la iniciativa de AMLO para prohibirlo constitucionalmente fue desechada por falta de voluntad política.
Bárcena aprovechó para pedir más presupuesto para la Profepa y para alertar que México ya está perdiendo playas, con mares más calientes y la mayoría de sus cuencas contaminadas.
Mensaje claro: sin agua y sin regulación, no hay fracking que valga.