Desde El Fuerte Sinaloa, octubre 21, 2026

Se les acabó el negocio a roba-medicamentos: el IMSS robaba a plena luz y nadie vio nada

Se les acabó el negocio a roba-medicamentos: el IMSS robaba a plena luz y nadie vio nada

Directivos del IMSS o son cómplices o son unos incompetentes. No hay otra explicación para el robo hormiga y en grande que por años desangró al Seguro Social

El cinismo llegó a su límite. Durante años, mientras a derechohabientes se les negaba una caja de paracetamol con el pretexto de “no hay abasto”, desde el interior del IMSS salían cajas enteras de medicamentos oncológicos, antiretrovirales, antibióticos de alta especialidad y analgésicos controlados para venderse en el mercado negro.

Hoy el Gobierno Federal quiere vender como gran logro una plataforma digital para rastrear medicamentos que existe desde julio de 2025. La presidenta Claudia Sheinbaum la presume como transparencia. La realidad es otra: es la confesión de que nunca tuvieron control de nada.

¿De verdad alguien cree que el director de un hospital, el jefe de farmacia, el encargado de almacén y el subdirector administrativo no sabían que faltaban miles de piezas? Es inconcebible.

El robo de medicamentos en el IMSS no lo hace el intendente. No lo hace un enfermero solo. Es una red. Es un negocio estructurado donde alguien abre la bodega, alguien altera el inventario, alguien falsifica la receta, alguien autoriza la salida y alguien lo vende afuera. Y todos cobran.

Era un negocio donde todos llevaban ganancia. Desde el que sustraía la caja hasta el directivo que firmaba las actas de “medicamento caducado” o “merma” para justificar el faltante. Un modus operandi que los trabajadores del propio Instituto denunciaron por años y que fue ignorado.

¿Por qué actuaron hasta ahora? No por eficiencia. No por vocación de servicio. Actuaron porque quedaron exhibidos.

Fueron los videos virales de pacientes, los reportajes, la presión en redes sociales, los colectivos de padres de niños con cáncer y los testimonios de enfermos que tenían que comprar en farmacias privadas lo que costó 10 veces más, lo que obligó a Palacio Nacional a mover un dedo.

Si no fuera por la presión social, seguirían robando.

La plataforma digital no es una solución, es un parche tardío para tapar el escándalo. Decir que ahora saben “quién los suministra y en qué etapa se encuentran” es admitir que antes no sabían. ¿Cómo se administra el presupuesto de salud más grande de América Latina sin saber dónde están tus medicinas?

Lo que se necesita no es un GPS para cajas. Lo que se necesita son auditorías penales, despidos fulminantes y cárcel para los directivos del IMSS que permitieron, toleraron o participaron en el huachicoleo de medicamentos.

Porque robarse una medicina no es robarse un lápiz. Es robarse la quimioterapia de un niño. Es condenar a muerte a un paciente por negocio.

Y eso, en cualquier país serio, no se corrige con una página de internet. Se corrige con esposas y prisión.