“No conocíamos”: Morena se lava las manos en el caso Taddei, aunque la puso y le dio superpoderes
La presidenta nacional de Morena, Ariadna Montiel Reyes, intentó enterrar el caso Guadalupe Taddei con una frase que ya es sello de la casa: _“Nosotros no conocíamos de lo que hoy se denuncia”.
Con esa línea, el partido que impuso a Taddei en 2023, que controló la quinteta de donde salió su nombre, que en 2025 le aprobó una reforma para darle facultades extraordinarias para armar a su antojo su equipo directivo y que hasta ayer la defendía como garantía de imparcialidad, ahora dice que el INE no es su responsabilidad.
“Cada quien se tiene que hacer responsable de lo que le corresponde. En Morena no tenemos que hacernos responsables de lo que no nos corresponde ni nos toca. El tema del INE no es una responsabilidad de Morena”.
Y remató: el partido solo responde por su dirigencia nacional, sus dirigencias estatales y sus militantes vía la Comisión de Honestidad y Justicia. Como Taddei técnicamente no era militante, entonces no es su problema.
Es difícil sostener el “no sabíamos”:
1. Sí la pusieron. Taddei llegó a la presidencia del INE por un proceso operado por la mayoría morenista en San Lázaro. Era cercana al grupo de Sonora, ex presidenta del OPLE local y con vínculos familiares directos con Morena.
2. Sí le dieron poder. Fueron los diputados de Morena y aliados quienes aprobaron los “maxipoderes” para que la presidencia del INE pudiera nombrar directamente a directores y encargados clave, rompiendo los contrapesos internos del Instituto. Hoy Montiel se deslinda también de eso.
3. Sí hubo avisos. Las denuncias por contratos millonarios a proveedores cercanos, conflictos de interés y la red familiar incrustada en el INE circulaban desde hace más de un año en prensa y en quejas internas del propio Consejo General.
Ahora, cuando las denuncias le costaron la renuncia y pusieron en riesgo la certeza de la elección de 2027, Morena pide que sea la Auditoría Superior de la Federación la que investigue “todo, todo, todo”, incluida de paso la gestión de Lorenzo Córdova, como para diluir su propio caso.
Es la vieja fórmula: el éxito es de la Transformación, la corrupción es personal. Cuando el funcionario funciona, es de Morena. Cuando estalla el escándalo, “cada quien que se haga responsable”.
El INE no es un ente autónomo que cayó del cielo. Su presidenta renunció por corrupción y conflicto de interés bajo el gobierno de la 4T, con las facultades que la 4T le dio. Decir “no nos toca” no es deslinde, es lavarse las manos.