Desde El Fuerte Sinaloa, abril 2, 2026

Con la aparición del Pío… más dudas que certezas

BREVE Y PRECISO.
DOMINGO FÉLIX TORRES.
Con la aparición del Pío… Más dudas que certezas
Como conejo sacado de la chistera de un mago, así apareció de pronto Pío Esquer en la dirigencia de un partido político en Sinaloa. Un acto de prestidigitación digno del Mago Chen Kai… o del inolvidable Mago Beto el Boticario, porque de la nada, sin historia, sin proceso y sin explicación clara, simplemente apareció.
La sorpresa no es menor. Hasta hoy, en Movimiento Ciudadano Sinaloa, el dirigente reconocido por todos era el diputado Sergio Torres. Y no por ocurrencia, sino por trabajo. En apenas un par de años logró construir una estructura real, con presencia en el Congreso del Estado, un alcalde, regidores y operación política en distintos municipios. No era casualidad, era resultado.
Por eso, la llegada de Pío no solo sorprende, desconcierta. No es militante de Movimiento Ciudadano, no tiene trayectoria dentro del partido, no se le conoce trabajo político previo con sus cuadros, ni operación territorial. Es, en los hechos, un externo que cae de paracaídas a dirigir una estructura que otros construyeron.
Y si revisamos su historial, el panorama no mejora. Viene del PRI, donde ya intentó ser candidato en distintas ocasiones, sin lograr consolidarse. Tampoco dejó huella. Sus cercanos siguen siendo priistas, y para colmo, ni siquiera están afiliados a Movimiento Ciudadano. Es decir, no solo llega alguien sin identidad partidista clara, sino acompañado de un grupo que tampoco la tiene.
Pío Esquer es agricultor, sí, pero la política no es un cultivo que se levante con buena intención. Requiere oficio, lectura, colmillo. Y hoy por hoy, no se le ve ni propuesta, ni liderazgo, ni proyecto. Lo que sí se percibe es una imposición, una negociación de escritorio que ignora el trabajo de tierra.
Por eso, más que entusiasmo, su llegada genera escepticismo. Y más que certezas, deja una sensación incómoda, la de que en política, otra vez, no llegó el mejor, sino el mejor acomodado.
¡Saludos, jóvenes!