Desde El Fuerte Sinaloa, enero 14, 2026

David Reimer: La operación que cambió su destino.-

David Reimer nació en 1965, en Canadá, junto a su hermano gemelo, Brian. A los ocho meses, una simple operación de circuncisión cambió su destino: un error médico destruyó irreparablemente su órgano genital. Sus padres, devastados, buscaron ayuda en el psicólogo John Money, quien aseguraba que la identidad de género era resultado de la educación y no del nacimiento.
Siguiendo su consejo, David fue transformado en “Brenda”. Se le realizaron cirugías, se le administraron hormonas femeninas y fue criado como una niña. Pero dentro de Brenda, seguía viviendo David. Desde pequeño rechazaba los vestidos, los juguetes, y se negaba a comportarse como las demás niñas. Sufría en silencio, atrapado en un cuerpo y una identidad que no sentía suya.
Durante su adolescencia, los secretos comenzaron a derrumbarse. Los médicos insistían en más tratamientos y cirugías, pero Brenda se negaba. Finalmente, sus padres le revelaron la verdad: había nacido niño. Aquella revelación fue tan dolorosa como liberadora. David decidió volver a vivir como hombre. Se sometió a nuevas operaciones, cambió su nombre, intentó reconstruir su vida y hasta se casó, intentando dejar atrás el pasado.
Sin embargo, las heridas invisibles seguían abiertas. El experimento al que fue sometido lo marcó con una tristeza profunda que ni el amor ni el tiempo lograron borrar. En 2004, a los 38 años, David puso fin a su vida, dejando tras de sí un eco de preguntas y una advertencia eterna sobre los límites de la ciencia y el respeto a la identidad humana.
Su historia no fue solo una tragedia, sino también una lección que conmovió al mundo: nadie puede ser forzado a ser alguien que no es.