Desde El Fuerte Sinaloa, febrero 24, 2026

Historia de la bandera de México

Corría el año 1821 cuando México daba los pasos finales hacia su Independencia. En la ciudad de Iguala, Guerrero, surgía un símbolo que acompañaría el nacimiento de la nueva nación.

El Ejército Trigarante, encabezado por Agustín de Iturbide, adoptó una bandera de tres colores: verde, blanco y rojo. Cada tono representaba una promesa: Religión, Independencia y Unión.

Con el tiempo, aquel estandarte evolucionó. El águila posada sobre un nopal, devorando una serpiente —inspirada en la leyenda de la fundación de Tenochtitlan— quedó como el corazón del escudo nacional.

La Bandera de México no siempre fue exactamente como la conocemos hoy. Aunque los colores verde, blanco y rojo se mantienen desde 1821, el escudo nacional ha evolucionado a lo largo de más de dos siglos de historia.

El primer antecedente formal surgió el 24 de febrero de 1821, cuando el Ejército Trigarante —encabezado por Agustín de Iturbide— adoptó una bandera con los tres colores que representaban las llamadas Tres Garantías: Religión, Independencia y Unión.

Aquella primera versión tenía los colores en disposición diagonal y estrellas en cada franja. Poco después, las franjas pasaron a ser verticales y se incorporó el águila al centro del lienzo.

 El escudo, el gran cambio histórico

El águila ha sufrido diversas transformaciones:

  • En 1821 apareció coronada.

  • En 1823, al instaurarse la República, se retiró la corona.

  • Durante el Segundo Imperio (1864–1867) volvió a modificarse.

  • A lo largo del siglo XX tuvo distintos trazos y estilos.

El diseño actual del escudo fue creado por el artista mexicano
Francisco Eppens Helguera, y oficializado en 1968 durante el gobierno de
Gustavo Díaz Ordaz.

Eppens estilizó el águila con mayor fuerza y realismo, definiendo la imagen que hoy distingue a México ante el mundo.

En 1984 se publicó la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales, que establece los lineamientos oficiales para su uso y conservación.

Hoy, la Bandera de México no es solo un símbolo patrio: es el resultado de un proceso histórico que refleja los cambios políticos, sociales y culturales del país.

Los colores permanecen.
El escudo evolucionó.
La identidad se consolidó.