En 2013 ocurrió un suceso médico bastante impresionante. Un trabajador chino llamado Xie Wei sufrió un accidente tan grave que su mano quedó completamente amputada. Para salvarla los médicos tomaron una decisión extrema: cosieron temporalmente la mano a su tobillo izquierdo.
La razón era clara; usar los vasos sanguíneos de la pierna para mantener la mano con riego de sangre y evitar que muriera. No se conectaron los nervios, solo las arterias y venas. La mano se mantenía caliente y “viva”, aunque totalmente insensible. Xie contó que su pierna se sentía normal, solo un poco más pesada.
Tras un mes en esa posición, los cirujanos lograron reimplantar la mano en su brazo con éxito. Al salir del hospital Xie ya podía mover ligeramente la muñeca, aunque todavía no los dedos. Los médicos le explicaron que los nervios tardarían alrededor de seis meses en regenerarse, con la esperanza de que pudiera recuperar la función completa.