Desde El Fuerte Sinaloa, abril 11, 2026

La Primavera tras el ejemplo de Francisco Iriarte Conde.

BREVE Y PRECISO.
DOMINGO FÉLIX TORRES.
La Primavera tras el ejemplo de Francisco Iriarte Conde.
Hace casi 200 años, el Congreso del recién creado Estado de Occidente —que integraba a Sonora y Sinaloa— tomó una decisión fundacional. Eligió como primer gobernador a Francisco Iriarte Conde, originario de Cosalá. No era cualquier perfil; era, además, uno de los hombres más ricos de la región, con una fortuna cimentada en la minería.
Iriarte no solo gobernaría un territorio inmenso, que iba desde Nayarit hasta lo que hoy es parte de Estados Unidos, sino que también marcaría el rumbo político desde su primer acto de poder. Decidió que la capital del estado sería Cosalá, su tierra, donde tenía intereses económicos, propiedades y arraigo. Nada casual.
En aquel entonces, Cosalá tenía peso poblacional y económico, pero la decisión también reflejaba una lógica clara; el poder político y el poder económico caminaban juntos, y muchas veces, uno determinaba al otro.
Hoy, dos siglos después, pareciera asomarse una idea similar. Desde el sector conocido como La Primavera, uno de los polos económicos más fuertes del estado, surgen voces que sugieren, abierta o discretamente, que ahí podría asentarse el centro del poder en el futuro. No solo como residencia, sino como símbolo de mando.
La historia enseña que estas decisiones no son inocentes. Cuando el poder económico empuja, el político suele acomodarse. No siempre es por imposición, a veces es por inercia.
La pregunta es obligada; ¿queremos repetir ese modelo? ¿o aspiramos a un equilibrio distinto, donde el poder no se concentre en función de la riqueza sino del interés público?
Si ya ocurrió una vez, claro que puede volver a ocurrir. La diferencia estará en si la sociedad lo permite o lo cuestiona.
¡Saludos, jóvenes!