BREVE Y PRECISO.
DOMINGO FÉLIX TORRES.
Un gobierno de reconstrucción nacional
En 2018, buena parte de la población votó por Morena porque prometió transformar al país. No podemos afirmar que fue una mayoría plena, porque desde entonces se habló de un voto presionado, condicionado y, en muchos lugares, influido por la delincuencia.
Lo cierto es que, una vez en el poder, Morena, bajo el nombre de Cuarta Transformación, inició un proceso intenso de debilitamiento de instituciones y modificación de leyes a su conveniencia, siempre diciendo que lo hacía en nombre del pueblo.
Pero a siete años de aquella elección, hoy queda claro que la transformación terminó convertida en demolición nacional. La inseguridad, la corrupción, la improvisación y la simpleza encabezan las percepciones negativas de la gente. Morena se deteriora porque su fracaso ya es evidente.
No es necesario abundar demasiado. Si antes de Morena había cosas mal, hoy muchas están peor que nunca. La pregunta es inevitable: después del cambio fallido que ofrecieron, ¿qué sigue? ¿Hay vida después de Morena?
La respuesta debe ser sí. Lo primero es creer que México merece algo mejor que el pobre espectáculo que hoy vemos. Por eso se necesita un proyecto serio de reconstrucción nacional.
Reconstrucción de la seguridad pública, de la salud, de la educación, de la moral pública y de las instituciones. Un proyecto que construya infraestructura, genere empleo, impulse prosperidad e invierta en el capital humano.
México necesita mirar al futuro y dejar de gobernarse desde los traumas del pasado. La mesa está servida para una propuesta distinta, viable y posible.
Si la llamada transformación resultó destrucción nacional, hoy se requiere una propuesta de reconstrucción y renovación nacional.
Así mero. No hay de otra. O nos sumamos, o nos sumimos.
¡Saludos, jóvenes!