BREVE Y PRECISO.
DOMINGO FÉLIX TORRES.
La Pérdida de la participación ciudadana y de la actividad social, por el engrosamiento del estado mexicano.-
Cada vez es más común ver negocios y actividades que antes eran hechas por ciudadanos y por empresas privadas, por ciudadanos respetables y trabajadores, desaparecer de sus actividades; En la mayoría de los casos, han sido desplazados por el estado que debió protegerlos.
Por un estado cada vez más obeso que hace cerrar empresas privadas para sustituirlas por empleados y empresas públicas, empleados públicos que paradójicamente son pagados por los mismos ciudadanos que ahora han bajado las cortinas se sus negocios.
Esto ya no es un fenómeno, es una acción sistemática de apropiación de toda actividad económica y social, a cargo y cuenta del gobierno.
Ésta es una alteración del orden político y democrático.
El principio democrático dicta que las fuerzas armadas y el mismo gobierno deben estar subordinadas al poder de los ciudadanos, léase: respeto a la las leyes y derechos humanos, a la constitución, a los congresos, cortes y a elecciones democráticas.
La suplantación ocurre cuando los militares y el gobierno toman decisiones estratégicas, administrativas o policiales sin autorización o por encima de las autoridades civiles, ejemplo: apropiación de los órganos electorales, de jueces y cortes, de congresos y autoridades civiles.
Cuando la construcción de obra la hacen militares, cuando el ejército administra la infraestructura, así como aduanas, hospitales, puertos, aeropuertos, etc.
En México, hemos visto como el que ejército interviene en todo, empezando por suplantar a las autoridades civiles, para “garantizar” la seguridad pública, premisa que ha resultado exactamente al revés.
Lo cierto es que la intervención del estado en la actividad privada ha cancelado la iniciativa ciudadana por decreto.
Resultado: El fracaso económico y el descontento social.
Igualmente, que se haya establecido en lo cotidiano, la opacidad sobre toda acción de gobierno sobre quién tiene la responsabilidad final de tales acciones.
Cómo consecuencia, sufrimos un debilitamiento democrático, porque se han desdibujado los contrapesos, el debate y la propuesta ciudadana.
A pesar de todo esto, estamos a tiempo.
La fórmula de un estado democrático es: Toda la sociedad que sea posible, y sólo el gobierno que sea necesario.
¡Saludos, jóvenes!