ABEL SARMIENTO, ¿REGIDOR? DE MOVIMIENTO CIUDADANO, TAMBIÉN DESCONOCE A SU PARTIDO
Al igual que la ¿regidora? priista Esther Preciado, quien parece pensar y actuar al margen de los lineamientos del partido por el que llegó al Cabildo (PRI), Abel Sarmiento hace lo propio: piensa y actúa a título personal, sin tomar en cuenta ni invocar a Movimiento Ciudadano.
Basta observar sus actuaciones y gestiones, en las que difícilmente hace referencia al partido al que pertenece. Por el contrario, utiliza un logotipo personal, como si su propósito fuera promover su propia imagen y no las siglas de Movimiento Ciudadano.
Pero hay algo todavía más contradictorio: es presidente del Comité Municipal de ese partido y, aun así, no lo invoca ni deja constancia pública de que sus actuaciones cuenten con el respaldo institucional de Movimiento Ciudadano. Su estilo protagónico, sus expresiones groseras y su distanciamiento de los principios partidistas abren interrogantes sobre su congruencia política.
Así es Abel Sarmiento: parece no querer tatuarse las siglas de Movimiento Ciudadano, como tampoco se tatuó las del PRI, partido en el que militó y bajo cuyas siglas incluso fue candidato, teniendo como referencia su domicilio en Los Mochis.

