Los Mochis, Sinaloa.- La historia se repite en cada protesta del IMSS: “no hay guantes, no hay insulina, no hay quimioterapias”. Pero no es que no hayan llegado. Es que nunca llegaron al paciente.
Lo que hoy está documentado por la propia Auditoría Superior, por Birmex y por carpetas de la FGR es un huachicol bien armado, desde adentro de clínicas y almacenes.
1. El robo hormiga que ya no es hormiga
– Sonora, hace 9 días: Alejandra “N”, empleada del Hospital Chávez del Isssteson, detenida por la Guardia Nacional por sustraer 18 frascos de antibiótico para infecciones graves.
– Sinaloa, Hospital General Regional 1 de Culiacán: 5 trabajadores de farmacia – Fernando Lerma, Francisco Núñez, Juan Ramírez, Pedro Sánchez y Felipe Meza- vinculados a proceso por robar medicamentos oncológicos, para VIH y diabetes valuados en 13.3 millones de pesos. Los grabaron las cámaras.
– Torreón, UMAE 71: la denuncia más grande del año. 17 empleados, desde enfermería hasta farmacia, generaron 44 recetas colectivas falsas para sacar Atezolizumab, Trastuzumab, Pembrolizumab y otros de alto costo. Quebranto: 12 millones 722 mil pesos.
El modus operandi: piden quimios que nunca aplican, cambian claves en el sistema y el medicamento sale por la puerta trasera para venderse en consultorios privados y tianguis.
Es la misma red que el IMSS detectó en 2019 con 60 mil recetas apócrifas para robarse medicinas de diabetes, cáncer y VIH.
2. El caducadero: dejarlas vencer para quebrar al sistema
Mientras afuera faltan, adentro sobran y se pudren.
– Birmex acaba de reconocer que tuvo que redistribuir de emergencia 167.9 millones de piezas entre IMSS, ISSSTE e IMSS-Bienestar porque estaban concentradas en unos almacenes mientras otros hospitales estaban vacíos.
– San Luis Potosí: Ribociclib para cáncer de mama por casi 5 millones de pesos, Sevelamero para diálisis por 9 millones e Irbesartán por 17 millones, caducados en la bodega de la Avenida de los Conventos.
– A nivel nacional: 36.7 millones de piezas caducadas o abandonadas con un daño patrimonial de 2,320 millones de pesos. Birmex dejó caducar 5 millones de dosis de vacunas y gastó 1,068 millones solo en destruirlas.
– Trabajadores del almacén denuncian lo más grave: reetiquetado de vacunas caducadas. “Les reciclan las cajas y se las regresan a las unidades médicas sin que revisen cada dosis”.
No es desabasto. Es un negocio redondo: se roban lo que vale, esconden lo que no les conviene surtir y dejan que caduque lo que puede ser usado para el golpeteo mediático. El paciente paga dos veces: con su salud y con su bolsillo.
Y sí, hay trabajadores traidores. No todos. La mayoría del IMSS hoy salió a marchar porque no tiene con qué trabajar. Pero hay una minoría que encontró en la escasez su mina de oro, coludida con proveedoras y directivos que desde 2007 privatizaron el abasto y convirtieron el medicamento gratuito en mercancía.
La pregunta ya no es si hay medicina. La pregunta es: ¿quién la tiene guardada o quién la vendió afuera?